Hoy he cambiado el entrenamiento en la pista por la piscina.
Como me aburro un montón, mientras iba de un lado al otro de la piscina, se me ocurrió que iba a escribir una crónica de mi día en la piscina, así que haya va.
-En el primer largo te lanzas a tope, así para quitar el frio inicial.
-Durante los dos siguientes largos mantienes el ritmo y te sientes como si fueras anfibio. El ego sube hasta las nubes y te llegas a creer que podrías retar al mismísimo Phelps ☺
-Hasta aquí muy bien, pero ya en el cuarto largo se acabó (ya dije que la piscina no es mi fuerte). Los brazos empiezan a doler, la respiración se vuelve insuficiente… parece que esto se va a hacer “largo” ☺
- Así hasta los 20 largos, intentando recuperar el resuello, y para colmo las puñeteras gafas no paran de empañarse.
- Los siguientes 20 largos, por suerte ya te olvidas de que estás nadando y curiosamente recuperas el ritmo al respirar. El único problema ahora es lo que te aburres…
- Los siguientes 10 largos son los que más me gustan. Ya estás en ritmo y encima consideras que nadas hasta rápido. Sólo lo parece porque el de la calle de al lado siempre nada más rápido que yo, mire al lado que mire (aunque alguno me hace trampas con las aletas).
- Para acabar ,12 largos más en los que ya empiezas a notar que se va acabando el tiempo y el fuelle, pero bueno el trabajo ya está hecho por hoy ☺
Finalmente 62 largos en unos 45 minutos, queda uno como un señor.
Espero que os haya gustado, ahora marcho para la cama que mañana hay que volver a madrugar.
Buenas noches.
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