miércoles, 15 de mayo de 2013

El entrenamiento del domingo


Bueno si el otro día hacía una crónica de cómo era un entrenamiento en la piscina, hoy me decido por comentaros como sucede un entrenamiento en el día festivo por excelencia, el domingo.

Lo primero, hay que analizar la situación. Estás en la cama, y se supone que es un día de descanso en el que no tienes ninguna obligación que atender (bueno eso si no contamos que tienes que limpiar los baños, pasar la aspiradora, pasar el polvo del salón y como no planchar un poquito), pero vamos que tienes todo el día libre. 

¿Entonces que te lleva que a las 7 de la mañana decidas abandonar la cama, con lo a gusto que estás, para salir a correr?…. pues fundamentalmente que tienes que limpiar los baños, pasar la aspiradora, pasar el polvo del salón y como no planchar un poquito y claro o sales a las 7 o no sales.

Una vez decididos a salir, primera decisión importante, como cualquier boda, ¿de largo o de corto? Yo tengo que reconocer que tengo debilidad por correr fresquito, así que en cuanto veo un rallito de sol, yo de corto. Cuando sales ya a la calle, con tres grados, como este fin de semana, te planteas si no habrá sido una elección un poco osada. Nada, esto en cuanto ruedas un poco y caliente un poquito el sol, ya entras en calor, en marcha que se me hace muy tarde y todavía tengo que limpiar los baños, pasar la aspiradora, pasar el polvo del salón y como no planchar un poquito.

A los tres o cuatro kilómetros de rodaje, las manos ya no las sientes  y los brazos tienen un aspecto un tanto morado que parece raro. El sol que viste desde la ventana, ya no lo ves por ningún lado, sólo hay nubes y hace un frío del carajo. En esas ves a un corredor que viene de frente, con sus mallas largas, su cortavientos, sus guantes incluso con gorro. Aunque inicialmente aparece un atisbo en tu mente de envidia, rápidamente te sobrepones. Para ello nada mejor que un poco de autosugestión con frases del estilo “Este será novel y está empezando“, “indudablemente voy con mucho más aspecto de pro” y todo esto viene acompañado de un aceleración del ritmo para demostrar que si vamos de corto es que nos gusta ir ligeros, no porque nos hayamos confundido J .Eso sí, una vez que nos hemos cruzado, hay que volver a descender el ritmo que no es plan de quemarse

Bueno a los 25 – 30 minutos ya está hecho el rodaje y entrado en calor, ahora ya podemos empezar a hacer un poco de entrenamiento de calidad. En mi caso me gusta subir hacia las lomas por el camino que bordea la montaña. Las vistas que te brinda dicha ruta a esas horas son espectaculares. Vale, la subida es un poco durilla y arriba llegas sin resuello ninguno, pero como digo las vistas bien lo merece


La siguiente parte del entrenamiento es el grueso, donde realmente hago algo de provecho. Cruzo todas las lomas hasta casi Villaobispo por una sucesión de senderos en un constante sube baja que es un entrenamiento de potencia extraordinario, aunque es demoledor. Y ahora llega la mejor parte del recorrido, el descenso. Te lanzas a lo loco, sin frenos por el sendero, entre los árboles, es realmente brutal, la adrenalina a tope. Menos mal que lo hago a horas intempestivas y nadie me ve porque he de confesar que en algún momento voy soltando gritos en plan “toma” “mola”… J . 


Una vez llegado abajo, intentando mantener el ritmo, vuelvo por el sendero que regresa hasta la granja. Es un sendero por la ladera, entre árboles que tienes que ir sorteado y que pasan muy cerca. Esa cercanía con los árboles te da un sensación de velocidad fantástica que supone más adrenalina.

Cuando llego a la granja ya es cuando noto el cansancio en las piernas. Es como un muro y te das cuenta que todavía te queda un cacho para llegar a casa. Aquí la técnica es bajar un poco el ritmo, y tomarlo con filosofía. Dependiendo del día hay veces que recuperas e incluso alargas un poco más el rodaje hasta la Universidad por ejemplo y otras te vuelves arrastrándote hasta casa.

Bueno después de una hora y media más o menos llego a casa. Siempre a estirar, para evitar lesiones, y darse  una buena ducha que te deja como un señor. Ahora ya solo me queda limpiar los baños, pasar la aspiradora, pasar el polvo del salón y como no planchar un poquito J

PD- Enhorabuena a los que habéis llegado leyendo hasta aquí, porque eso quiere decir que lo tenéis todo planchado :)

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